Hace un tiempo el Señor me mostró algo, estaba pasando por un momento de prueba y parecía que apenas terminaba una, empezaba otra y yo clamando al Señor le dije: Por favor dame la victoria!! Y el Señor me respondió:
Aunque te diera la victoria, aunque te pusiera encima de la montaña más alta, al estar ahí voltearías y verías que tienes lodo en tus zapatos y no verías el hermoso paisaje que hay delante de ti.
Cuantas veces el Señor nos da la victoria en algo que le hemos pedido, pero cuando ésta llega, no somos capaces de ver la bendición, porque no estamos listos ni siquiera para la victoria. PORQUE? Porque muchas veces como mujeres tratamos de tener aquello que creemos nos dará la felicidad, si mi esposo fuera así, si mis hijos fueran así, si mi casa fuera así, si tuviera ese guardarropa, si tuviera el cabellos lacio, si tuviera el cabello ondulado y nuestra vida se hace una continua carta de los “si tuviera”….. entonces sería feliz.
Porque mejor no contamos las bendiciones que Dios nos da, no se que tienes ahora, que piensas es una bendición? un esposo, hijos, salud, mamá, papá, trabajo, amigos, salud, un lugar para vivir, el aire que respiras, no se….cuenta tus bendiciones!. La mujer sabia edifica su casa, la necia con sus manos la destruye (proverbios 14:1) y yo agregaría no sólo su casa sino lo que la rodea. No seamos necias y no busquemos lo que no tenemos, si bien no vivamos en el conformismo, vivamos mejor en el “agradecimiento”.
Queremos bendición, queremos victorias, aprendamos a vivir día a día como mujeres victoriosas no dependiendo de las circunstancias sino de lo que somos: Hijas de un Rey!!!
Lic. Alejandra Rodriguez